SOULFLY

21 Agosto 2013 en Teatro Flores  (Buenos Aires, Argentina)

Crónica : Santiago Martin / Fotos :  Victor Guagnini

Ritual y Sacrificio

En el marco del Maximum Cavalera Tour 2013 Soulfly volvió a decir presente en un Teatro Flores lleno y una vez más se reunió con su tribu de Buenos Aires.

Cuando se estaban haciendo las nueve y media de la noche, el telón del Teatro comenzó a moverse lentamente, tomó velocidad y sorpresivamente, entre gritos y aplausos reveló a Max Cavalera y compañía, plantados en el escenario, listos para lo que fuera.

Luego de un saludo breve Max anunció Plata o Plomo de su disco de 2012 Enslaved y oficialmente inició otro ritual de Soulfly en Argentina. La gente acompaña cantando el tema de forma íntegra, mientras Cavalera deja de cantar la parte de “plomo” del estribillo para que el público la complete.

A Max se lo ve contento, parce nutrirse de los gritos, la transpiración y los saltos de la gente  (nuestro sacrifico), arenga, pide más, dice “¡abran la ronda!” e instantáneamente logra su cometido y un circulo gigante se crea en el medio del Teatro, esperando la orden de su general para iniciarse.

Se suceden un par más de temas de Soulfly, todos festejados por la audiencia, como Back to Primitive y Seek n Strike; y es entonces que llega lo que aparentemente muchos esperaban, las canciones de Sepultura. Sorpresivamente anuncia Refuse Resist, seguida por Terrytory, ambas festejadas y coreadas hasta el hartazgo por un Teatro Flores que no se quedaba sin energía.

Ver a Soulfly en vivo es, en parte, recorrer la historia de Max Cavalera, así es que nadie se sorprende cuando anuncia una canción de Nail Bomb, Wasting Away, a la que le siguieron Arise y Straighthate. Max sabe lo que quiere su público y se lo ofrenda sin problemas.

Marc Rizzo logra apropiarse de cada acorde y solo escrito por Kisser y corta el aire con su virtuosismo mientras Tony Campos en el bajo hace temblar las tripas con cada cuerda que toca.

Llega una canción que sacude todo el lugar, hablamos de Rise of the Fallen, de su disco Omen. Seguido por Babylon y “la mierda nueva” como dice Max, Bloodshed de la placa Savages que lanzan en octubre, que canta acompañado por su hijo Richie Cavalera, al que despide con un abrazo muy sentido cuando termina al canción.

Es hora de otro clásico de Sepultura, Roots Bloody Roots que logra sacudir a todo el Teatro y hace temblar sus cimientos. Max levanta una de sus manos y la entrecierra y con ese gesto parce sostenerlo todo, el Teatro, el público, hasta al mundo mismo.

Y así como nosotros le ofrendamos a Soulfly ellos también a nosotros, entre canciones meten los clásicos riffs de Iron Man (lo que se viene en octubre ¡por Dios!) y Walk de Pantera, si es alguna clase de profecía, esperemos que se cumpla. 

Repentinamente Soulfly deja el escenario, se van y parce que no vuelven, sólo queda un micrófono envuelto en niebla. El teatro comienza con el “ole ole” y aplaude, saben que falta algo, y lo que faltaba llega en forma de un cierre explosivo Jumpdafuckup/Eye for an eye. Todo se mueve de un lado para otro, la energía parece fortalecer a Max que continúa vociferando las letras de Eye for an Eye mientras deja el estribillo para que su público lo complete.

Y finalmente sucede lo inevitable…se termina. Max se retira y nos deja en compañía de Rizzo, Campos y Kincade que nos hacen el último regalo de la noche el riff de The Trooper, coreado por todos mientras se cerraba el telón. 

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